10 años de la limpieza del fondo submarino de la Isla del Rey

abril 3rd, 2020

<< Dios perdona siempre, nosotros a veces, la naturaleza nunca perdona >> Papa Francisco

El año 2020 va a pasar a la historia como el año en que la naturaleza obligó al mundo a detenerse, a resetearse. Cuando se supere esta pandemia, la humanidad sacará conclusiones y tendrá mas consciencia si cabe de que hay que preservar el medio ambiente para las futuras generaciones.

Se han cumplido diez años de la primera limpieza del fondo submarino que rodean la Isla del Rey por un grupo de unos treinta buzos coordinados por Fernando Rotger, que se ofreció desinteresadamente a organizarla. Durante la mañana del 7 de marzo de 2010, las barcas de apoyo no dejaron de desembarcar sacos y sacos de basura que había sido recolectada por los submarinistas. Salieron cientos de botellines de cerveza, botellas de vino, zapatos, neumáticos, candeleros de bronce de un barco ( que reutilizamos como postes para la réplica del mosaico de la Basílica Paleocristiana expuesto en la isla ) botes de medicamentos, hasta orinales. Hubo tanto material a sacar, que solo les dio tiempo a limpiar la mitad del perímetro y al final no los pudimos atender como es costumbre en la isla, emplazándolos para otro día.

Los voluntarios de la Isla del Rey siempre hemos estado muy implicados en la conservación del medio ambiente, siendo nuestro presidente Luis Alejandre el principal impulsor. Hemos recuperado gran parte del sistema de recogida de aguas pluviales del Hospital: recuperando los tejados, las conducciones y limpiando las cisternas. Actualmente se esta instalando el sistema de depuración de aguas residuales para toda la isla. Hacemos compost con los restos de jardinería y poda. Estamos estudiando la forma de obtener energía limpia, mediante placas solares o generadores eólicos, siendo esto muy caro y complejo al ser edificios históricos. Hasta hemos intentado potabilizar el agua salinizada del pozo de Alfons III, siendo inviable según los expertos consultados. Hace tiempo que no utilizamos plásticos de un solo uso. Separamos los residuos y los llevamos a sus contenedores correspondientes. Nuestro objetivo es ser una isla auto suficiente y limpia.

José Muñoz Pons

Voluntario

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Reviviendo el legado Flaquer

marzo 20th, 2020

Son muchas las circunstancias que nos unían al Notario D. Juan Flaquer (Mahón 1877-Madrid 1963), algunas personales por vecindad o por amistades de nuestros padres y abuelos, pero las más recientes, las relacionadas con María Luisa Serra y sus trabajos sobre la Basílica Paleocristiana de la Isla del Rey , sobre los que nuestra Fundación siempre ha querido dejar testimonio. De hecho con el apoyo de la familia, María Luisa está  presente entre nosotros representada por un bello busto del escultor Ramon Cuello mirando a la bocana del Puerto, a este mar de civilizaciones que fue y es nuestro Mediterráneo. A  la vez  su familia, nos cedía su despacho y algunos objetos personales como su máquina de escribir.

No debe extrañar entonces  que cuando  Luis Ydoate Flaquer, nieto de nuestro Notario tuvo que deshacerse del monumental legado de su abuelo, pensase también en la Isla del Rey y nos depositase su mesa de despacho y algunos objetos  personales como su bastón. Ahora  se han reunido en una magnífica exposición que ha organizado el Museo de Menorca, que recoge parte importante del legado depositado por la familia. Hablamos de más de tres mil piezas, entre ellas  los doscientos y pico  pequeños “vasos de fondo alto” parte del enigma de los cuatrocientos encontrados en la cueva de Sa Mola en Alaior y una valiosísima colección de monedas.

Primera valoración: el enorme altruismo de la familia, representada por Luis Ydoate. Fieles a la voluntad de su abuelo, superando –imagino-tentaciones, han querido que su legado permanezca, integro, entre nosotros.

Solicitada una visita guiada el mismo día de la inauguración de la exposición, acudimos el sábado 7 de Marzo una cincuentena de voluntarios de la Isla del Rey a la cita con Flaquer  y con quienes han realzado con enorme y apasionado trabajo de gran calidad, su legado.

Octavio Pons y Cris Bravo se encargaron de conducir los dos grupos en que habitualmente nos dividimos: españoles e ingleses. En la sombra sabíamos que estaban Montserrat Anglada y otros colaboradores bien coordinados por su directora Carolina Desel, una voluntaria nuestra que perdimos –y nos alegramos- al ser nombrada Directora del Museo.

Al valor de la información, aportaron nuestros guías el entusiasmo de la investigación, la satisfacción del trabajo realizado. Yo le llamaría vocación. En muchos sentidos recordaban la forma con que los guías en la Isla del Rey explican lo que hay en sus salas: porque lo han vivido partiendo de la nada.

Segunda valoración: en la función pública, cabe la vocación y el entusiasmo, con claro espíritu de servir a la sociedad. Hay muchos puntos de encuentro con el voluntariado, algo que debemos potenciar y valorar.

Nuestra sincera enhorabuena y nuestro agradecimiento a la familia Ydoate Flaquer y al gran equipo del Museo de Menorca.

Esta es la sociedad de la que debemos sentirnos orgullosos. Esta, que se apoya en trabajos multidisciplinares, que transmite cultura, que es generosa, que supera esta tentación innata nuestra de decir no a casi todo. ¡Gracias a todos!.

Luis Alejandre Sintes

General (r)

Herencias y heráldicas en la Isla del Rey

marzo 12th, 2020

(Artículo publicado en el <<Diari Menorca>> el 19-2-2020)

Conocer las vicisitudes de menorquines emigrados a Argelia en el siglo XIX me ha transportado a las circunstancias en las que debían resolver problemas tan habituales en las familias como la aplicación de los testamentos o el seguimiento a distancia de los negocios. La documentación a la que he tenido acceso, que enriquece el fondo documental de la sala dedicada a las emigraciones, se inicia en 1845 y se extiende hasta 1873, un período que abarca los reinados de Isabel II y de Amadeo de Saboya.

Un hecho destacable es que en 1845, cuando todavía no se ha completado el control francés sobre Argelia (que no es total hasta 1857, aunque el país se considere parte integrante de Francia ya en 1848), ya existe una agencia comercial española en Argel, que de hecho actúa como representación consular en la que, por ejemplo, Antonia Vicens viuda de José Carreras da un «poder cumplido y amplio» a Luis Monjo, vecino de Mahón.

Ya como consulado general de España, en 1852 y con regularidad hasta el último documento de 1873, emite certificados de pagos, revocaciones de poderes, nuevos poderes, documentos en fin que reflejan, a parte de las decisiones de los emigrantes en relación con bienes ubicados en Menorca, una clara preocupación por el seguimiento de sus intereses en la isla. La correspondencia entre dos hermanos mahoneses, uno en Argel y el otro en Mahón, éste dotado de poderes diversos de menorquines residentes en Argel, proporciona esta sensación de distancia y ansiedad por que las herencias, las ventas de bienes, etc., se lleven a la práctica de modo satisfactorio.

Como es lógico, los documentos oficiales se emiten en papel oficial, dotado de toda la simbología y solemnidad que requieren. La observación de los escudos de España que sucesivamente aparecen en sus encabezamientos proporciona una visión histórica que resulta interesante vista hoy día, pudiéndose apreciar que la heráldica oficial refleja el curso de la historia de España y en cierta forma la herencia política de nuestro país.

Así, el primer escudo que podemos observar, el del documento de 1845, es un recargado escudo donde se recogen las armas de un conjunto de territorios que pueden verse como un árbol genealógico de la ya citada reina Isabel II, pues muchos de ellos ya estaban fuera de su poder soberano, como son Flandes, Brabante, Tirol, etc., pertenecientes a países totalmente desligados de España a la sazón. En cambio, faltan Navarra y Granada que, como es obvio, sí pertenecían a sus dominios. Por su parte, en los papeles del consulado general desaparecen en el escudo todos esos territorios ya extranjeros e incluso las armas del viejo reino de Aragón (digamos «las nuestras»), y siguen ausentes las de Navarra (las famosas cadenas), figurando en cambio las de Granada, que acompañan a las de Castilla y León y al escudo representativo de la Casa de Borbón reinante, con las flores de lis, superpuesto en el centro.

El mismo criterio puede observarse en los escudos que corresponden a la época de Amadeo de Saboya, que incorporan las conocidas columnas de Hércules con la leyenda «Plus Ultra», que como sabemos se refieren a la expansión ultramarina de España. El escudo central de la Casa de Saboya (una cruz de plata en campo de gules, que también aparece en ciertas banderas de Italia) sustituye al de la Casa de Borbón.

Oscar Sbert Lozano

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¿Que haría usted con la Isla del Rey?

febrero 14th, 2020

(Artículo publicado en el <<Diari Menorca>> el 5-2-2020)

No hace mucho cayó en mis manos el resultado de una encuesta en la que la revista “Menorca Gráfica” formulaba esta pregunta a personas conocidas en la Isla y pertenecientes a diferentes entornos. Esto se hacía en Abril de 1986, cuando la Isla del Rey llevaba 22 años de abandono y todavía le quedaban otros 18 de deterioro.

Las respuestas en aquel entonces fueron muy poco optimistas:

-“Yo haría un teatro absolutamente mediterráneo y marítimo” era la respuesta de un reconocido actor que sin duda echaba en falta un escenario.

-“La solución lógica para la Isla del Rey es un parque zoológico” según la opinión de un holandés establecido en Menorca, amante de la naturaleza.

“No creo que haya nadie con coraje para hacer algo ahí. Hoy aquello es un islote que está completamente arruinado.” Decía a su vez un empresario, propietario de una céntrica cafetería, que mostraba un cierto espíritu derrotista no exento de razón.

-“Me parecería precioso tener un sitio para que pudiésemos ir en barca y disfrutar del paisaje. Lo ideal para mí sería un parque natural, y que se pudiese disfrutar de la naturaleza tal como está” sugería la presidente de una asociación de vecinos, deseosa de mejorar la visión del Puerto.

-“Que el Ayuntamiento alquilara el terreno a una empresa privada, bien, pero no para convertirse en un anillo dorado para multimillonarios… Lo primero que hay que hacer es arreglar los accesos. Sin olvidar que el proyecto tendría que incluir y absorber el turismo.” Comentaba un conocido arquitecto, pensando en su utilidad económica.

-“Pondría un Hotel de superlujo, tipo “Puente Romano” de Puerto Banús. Con amarres para atraer los yates y clínica de rejuvenecimiento. Totalmente privatizado”. Era la opinión de alguna Agencia de Viajes.

Eran ideas que en cierto modo reconocían las posibilidades de la Isla y sin duda denunciaban su nivel de deterioro. Tal vez hubo otras opiniones mas conservadoras  pero no las conocemos.

Durante los años de abandono hubo intenciones diversas, concursos de ideas, proyectos, subastas (que no se cubrieron), incluso cesión -reversible- al Ministerio de Información y Turismo ante la posibilidad de convertir el edificio histórico en un Parador Nacional. Muchos trabajos y proyectos fueron desestimados por no satisfacer las exigencias fijadas por el Ayuntamiento. Estas eran:

  • Preservar el carácter natural de la isla como hecho paisajístico en el contexto de la bahía de Mahón.
  • Apreciar y potenciar suficientemente el ambiente arquitectónico existente.
  • Aportar soluciones imaginativas en cuanto a los usos y propuestas económicas.
  • Justificar la autonomía económica de las propuestas, tanto a la hora de su implantación como de su gestión posterior.

En 2004, tras los cuarenta años de abandono y falta de vigilancia, la situación llegó a ser insostenible. La vegetación había crecido de forma incontrolada por todo el islote habiendo alcanzado hasta el segundo piso del edificio principal; las aguas no canalizadas habían entrado por las fracturas del tejado produciendo un deterioro aparentemente irreversible; las ratas y las palomas habían anidado y llenado de excrementos las habitaciones y los espacios de los edificios. Y, por último, el expolio al que suele someterse a cualquier edificio abandonado, hizo desaparecer puertas, ventanas, vigas, baldosas y cualquier elemento que pudiese tener una utilidad. Lo que quedó era una auténtica ruina.

Pero la conocida como Illa dels Conills, Isla del Rey, Isla del Hospital o Bloody Island, orgullosa de su situación y de su historia se resistía a desaparecer y consiguió llamar la atención de sus vecinos y hacerles sentir la vergüenza de su abandono.

Así nació, por iniciativa de la Sociedad, con carácter privado, voluntario y desinteresado, la tarea de recuperación de la Isla del Rey, de su edificio histórico y elementos anexos, y de su historia. En aquel momento era difícil prever el futuro de esta intención. Se contaba con un buen motivo pero existían dudas respecto a la viabilidad del proyecto.   Se creó la Asociación de “Amics de la Illa de l’Hospital” y posteriormente la “Fundación Hospital Isla del Rey” cuyos objetivos, de interés general y cultural, eran:

  1. La defensa y promoción de l’Illa del Rei, ó Illa de l’Hospital
  2. La promoción y organización de actos relacionados con la Isla.

Al principio, con herramientas propias y en embarcaciones privadas se inició la tarea de desescombro, de apertura de vías entre la densa vegetación que impedía el paso y de recuperación paulatina de lo que buenamente se podía. Eran medios muy   limitados pero se contaba con la ilusión de los colaboradores por sanear el entorno sin pensar demasiado en cuál sería el resultado final.

Hoy sabemos que no todo el mundo compartía la idea, o simpatizaba con ella. El apoyo entusiasta de algunos chocaba con el desinterés de otros, la ignorancia de muchos o la franca oposición de otros. Pocas veces las Instituciones se han sentido comprometidas en el proyecto y siempre se ha tenido la sensación de que la actividad a desarrollar tenía que luchar con todas las dificultades que pone la burocracia habiendo contado en muy escasas ocasiones con ayudas por parte de la Administración para resolver los conflictos.

Sin embargo, quince años después, podemos enorgullecernos viendo lo conseguido. Es bueno echar la vista atrás y sacar las conclusiones que cada uno prefiera de la actividad realizada. Las individuales parecen pequeñas aportaciones de tiempo y conocimiento, de material y esfuerzo pero que convenientemente coordinadas y en el marco de una disciplina y compromiso indudables hacen que la maquinaria se mueva. Quienes, con mayor dedicación, van abriendo camino, marcando objetivos y atendiendo a las dificultades que surgen, saben que cuentan con la voluntad indiscutible de los demás que seguirán el plan trazado. Y el conjunto funciona.

No en vano, quienes recibimos o atendemos a los visitantes, observamos que lo que más les impresiona de su visita, es el funcionamiento del voluntariado y el espíritu de colaboración que perciben. Mucho más que la belleza del entorno o el progreso de la recuperación de edificios y su historia, que a pesar de todo presenta un balance muy positivo.

En estos momentos en que se ve lo realizado y están definidos los inmediatos proyectos en desarrollo, no está de más tener un recuerdo para todos los que han dedicado su esfuerzo, ilusión y entusiasmo durante este largo periodo de tiempo. Algunos fallecidos, otros con obligado abandono por ausentarse de la Isla, quienes han añadido demasiados años a los que ya tenían, o quienes han colaborado temporalmente. Y también a quienes se van incorporando cuando conocen el entorno y su ambiente, ofreciendo un relevo necesario.  Y, por supuesto a los fieles que mantienen su atención y asistencia constante, quizá por ello mismo menos visibles, pero que han dejado en la Isla del Rey incontables horas de trabajo. Los que han colaborado y lo siguen haciendo de cualquier forma con ayudas de todo tipo. Y quienes nos visitan, que con el conjunto del voluntariado y colaboradores componen el pequeño mundo que resurge en el centro del Puerto de Mahón.

José Maria Vizcaíno Aznar

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El centro de interpretación y la sala de los astilleros

enero 15th, 2020

Hace más de cuatro años que hemos empezado el estudio, la búsqueda de información y material iconográfico, documentos y antiguas herramientas de los diferentes oficios de los fabricantes de barcos en Menorca, para realizar en las salas de la primera planta del antiguo Hospital de la Isla del Rey el centro de interpretación del Puerto de Mahón.

La historia de Menorca es tan rica desde tiempos antiguos, de acontecimientos y personas implicadas en la fabricación de barcos que en la actualidad es difícil elegir los temas que se puedan representar convenientemente y exhaustivamente en una sala de exposiciones.

En un puerto como el de Mahón con una historia tan amplia, son numerosos los oficios que lo han animado en el pasado y siguen en la actualidad y exponerlos todos es un asunto efectivamente complicado en locales nacidos como hospital y no dimensionados para una exposición naval.

No podemos renunciar a la empresa; a la Isla del Rey, para los voluntarios, no hay casi nada imposible y debemos presentar a todo el mundo lo que ha sido la historia de Menorca a lo largo de los siglos, su grado de civilización y su protagonismo en el marco nacional e internacional entre las Naciones que se asoman, viven y han hecho la historia del Mar Mediterráneo.

Igualmente que hemos hecho para las salas de la planta baja, también arriba, después de restaurar las paredes y el techo,  colocar  puertas y ventanas, sustituir baldosa y ponerla nuevas donde no había, trabajo hecho casi todo de la empresa de profesionales que el domingo vienen a la Isla del Rey para trabajar gratis con nosotros como voluntarios, pidiendo ayudas económicas y de materiales a todos lados, hemos empezado la construcción de la primera sala de los “mestres d´aixa” y de los herreros. Terminada la primera, pasaremos a la segunda y a la tercera de los calafates, cordeleros, los veleros, los toneleros y de los otros oficios del mar.

La dificultad mayor en este momento para nosotros, es encontrar documentación, como las fotos de los antiguos carpinteros de ribera, las herramientas pertenecidas a ellos, las plantillas de los barcos que construían y de todos los materiales posiblemente de época que debemos encontrar.

Por estos motivos, mediante el diario, hacemos un llamamiento a todos los menorquines, de buena voluntad, familiares y amigos que poseen algún recuerdo, que será siempre de su propiedad, que nos ayuden para poder copiar fotos, documentación, utensilios de trabajo y de todo lo que puede describir la vida de estas antiguas profesiones de nuestros padres que con su trabajo y su creatividad han escrito la cultura y la civilización de las islas Baleares y del Mediterráneo.

Feliz año 2020 para todos.

Mario Cappa