Equipo de restauración

junio 27th, 2020

Aquí, como en la Legión…nada importa tu vida, ni oficio anterior, aquí, lo único que importa es una actitud de entrega ilusionada al trabajo (Art.1º del Credo del voluntariado adscrito al Departamento de Restauración).

Cómo nació, quiénes conforman este Equipo y que hacen. Cuando tras meses de abrirnos trocha a golpe de hacha, rematando la faena con inmensas fogatas, logramos alcanzar las edificaciones, hizo falta un chute de optimismo para no salir corriendo al embarcadero, echarse al agua y a nado alcanzar Fontanillas. El espectáculo aparecía dantesco, al degradado estado de abandono se añadía la eficaz colaboración de los depredadores, cantidad de vigas sustraídas, ni una puerta, ni una ventana; las palomas, a cientos, anidando en las partes altas, acumulaban en los suelos cantidades ingentes de material apto para el abono agrícola y seguramente, carente de toda publicidad, debió celebrarse un congreso de grafiteros, concurso incluido, que no dejó pared sin impronta por ambas caras, es decir, por fuera y por dentro y como no hay artista sin poso filosófico, la figura se complementaba con sentencias escritas que al pueblo llano nos cuesta captar. Que hacer pues, limpiar. Que supuso, cambiar el hacha y la azada por la escoba y la pala, íbamos progresando. Tras la limpieza empezaron las pequeñas reparaciones que exigían la puesta a punto de los locales, otro paso, que implicó el uso de herramientas mas sofisticadas y mínimos conocimientos técnicos, comenzaba la especialización.

Sin solución de continuidad comenzaron a desembarcar en la Isla artilugios de toda clase y condición, inicialmente con cuenta gotas, a reglón seguido, en forma de cascada: muebles, imágenes religiosas, camillas, cajas registradoras, ataúdes, probetas, balanzas y básculas, mesas para autopsias, sillones de dentistas, aparatos de rayos X y …diga Vd. lo que quiera que acertará. Todo pasaba por el Equipo de Restauración, material que requería una simple limpieza, otros necesitados de una no siempre fácil puesta a punto.

Si no conoce la Isla, prográmese una visita y seguramente se llevará una grata sorpresa y podrá comprobar, que en un entorno de sencillez, lo referente a medicina y farmacia alcanza niveles dificilmente superables, amén de otra diversidad de exposiciones que recrean casi todas las actividades que a lo largo de los siglos han tenido como soporte físico la Isla.

Cuando citaba antes que se alcanzaba la fase de especialización, se produjo un fenómeno silencioso de dispersión/agrupación, posiblemente sin apenas dirección, en el cual el voluntariado, por oficio, por afición, por amistad, por …iba formando equipos en función de las necesidades: jardinería, farmacia, medicina, recogida de aguas, ¡cocina!, biblioteca, pintura, etcétera…y Departamento de Restauración.

En el citado Departamento se reunieron personas procedentes de oficios o trabajos variopintos y de distintas nacionalidades, aquello recordaba vagamente la Torre de Babel, que compenetrados, ayudándonos mutuamente y alertados por el Art.2º del antes mencionado Credo que reza “Inténtalo que, tu si, eres capaz de hacerlo”, nos enfrentábamos a cualquier trabajo que se presente, convencidos que llegará a buen puerto. Hay que reconocer que algunos son realmente profesionales; mecánicos ajustadores, carpinteros, electricistas y el resto manejamos bien la brocha, la lija y como no, el trapo y la escoba para quitar polvo. Eso si, la fidelidad y continuidad han logrado la capacidad de no rendirse ante nada.

Martillo, tenazas, serrucho y poco más componían la dotación de instrumental disponible; cada domingo era obligado acudir al trabajo con la herramienta oportuna: brocha, destornillador, alicates, lijadora y por supuesto con la pintura, los tornillos, la lija, etcétera. Como el tiempo lo arregla casi todo, hoy el taller está dotado con un buen equipo de herramientas, resultado de aportaciones y donaciones, muchas de ellas con acento inglés. No obstante si alguien quiere echarnos una mano, no nos iría nada mal un pequeño torno (no para madera que tenemos) mecánico.

Nuestra ubicación dentro de la Isla, ha sido trashumante, siempre apartados de los circuitos turísticos, parece que al fin nos han asignado unos locales definitivos y lo creemos así, porque eran unos sótanos oscuros, húmedos, con antigua función de carboneras y puede que más remotamente se tratara de las mazmorras. Pero como una de las definiciones de la inteligencia es, la capacidad de adaptación al medio, bien aireados mediante corrientes de aire ha desaparecido la humedad, una buena iluminación crea un ambiente agradable y su discreta situación, permite de tapadillo, a media mañana tomarse un buen café, con un chorrito de Chinchón.

Domingo a domingo con renovada ilusión acudimos a nuestro trabajo, llevamos años y si cabe con más alegría porque nos sentimos útiles y palpamos lo resultados.

Illa del Rei, Isla del Hospital ¡Quien te ha visto y quien te ve!

Equipo de Restauración.

Conchas y fósiles en la Isla del Rey

junio 14th, 2020                                                              

Sorprende y no sorprende, el retorno a la actividad.

La Isla del Rey sale de su entumecimiento después del silencio y de la calma obligada por la pandemia mundial. Poco a poco toda la isla y poco a poco también la sala de malacología (ciencia que estudia las conchas marinas), vuelven a retomar su actividad.

En el año 2012 se juntó a la colección mía de conchas marinas, la colección de conchas del doctor José Ramos Alexiades, donada por su viuda María Gracia Pérez Martos a la Illa del Rei. La colección del Dr. Ramos cuenta con más de 5000 conchas de Menorca y del Mar Mediterráneo. Una gran parte fue catalogada y revisada por el mismo doctor. Hace ya varios años se inició un estudio patrocinado por la periodista Mercedes Milá y llevado a cabo por Bep Quintana que consiste en recopilar la información, inventariar todas las conchas y actualizar algunos nombres científicos de dicha colección. Estos días se reanudan los trabajos de dicho estudio.

María Gracia y Rita, quieren agradecer el trabajo de los voluntarios José María Vizcaíno y Paz de Andrés que realizaron la labor de transportar cuidadosamente toda la colección de Es Castell a la Isla del Rey… Paz ha estado años encargándose del buen mantenimiento de la sala de malacología.

La Sra. Ilona Wenck y muchos otros voluntarios han hecho incrementar la colección de la sala con sus aportaciones voluntarias de piezas que tenían en sus casas, heredadas de sus abuelos, etc.

La última aportación son los fósiles marinos traídos por mi hermano Joaquin Pabst, geólogo.

Respecto a la historia geológica de Menorca, inicialmente se divide en 2 grandes zonas, la de tramontana y la de Migjorn. La zona de tramontana es la más antigua y se divide en tres capas o zonas: los de la era primaria, el triásico (pedra esmoladora, Pedra del Toro), el Jurásico y cretásico que juntos representan las típicas calcáreas de Fornells y Son Saura del Norte. La cuarta zona sería la de es Migjorn (Terciario tardío y Cuaternario).

Los foraminíferos de silicio de la foto pertenecen a la época Cuaternaria, en concreto la sub época denominada del Viseense Superior, de hace unos 330 millones de años. Se encuentran en las rocas de Binimel.la hasta Llinaritx cerca de Mercadal.

Rita Pabst

Voluntaria bióloga

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Dentistas en la Isla del Rey

mayo 29th, 2020

Desde que iniciamos la recuperación de la Isla del rey (septiembre 2004) además de desbrozar la maleza para poder acceder al interior de la isla (tardamos mas de 2 meses – domingo a domingo – en llegar a todos los rincones), fuimos rehabilitando espacios (el antiguo hospital tiene 20 salas por planta) con el fin de que pudiésemos alojar – a modo de museo – materiales, documentos, reproducciones, etc. de piezas relacionadas con su historia.

Desde el inicio, además de habilitar actualmente las salas del primer piso con el fin de dedicarlas a Centro de Interpretación del Puerto de Mahón, ya se habían acondicionado las de la planta baja, patrocinadas por diversas instituciones, entidades, empresas e incluso algunas por particulares, para dedicarlas a alojar todo el material disponible relacionado con la isla, con el fin de recrear lo que pudo ser la vida en el antiguo Hospital Naval Inglés desde su origen, y últimamente como Hospital Militar español (hasta 1964 en que trasladó su actividad a la c/ Vasallo de Mahón).

Las salas de la planta baja – que llamamos bóvedas por ser esta la forma en que se contruyeron, – son espacios que dedicamos a fines diversos: MalacologíaBiblioteca (mas de 7000 volúmenes), Farmacia (primer museo de Baleares), Sala de reuniones (varios congresos nacionales al año), Capilla Católica (dedicada – 1784 – a San Carlos Borromeo, en honor al Rey Carlos III), Arqueología (mosaico de la Basílica Paleocristiana del S.VI ), Capilla Anglicana (dedicada a San Jorge), Museo de dentistas, Medicina (7 salas), Acorazado Roma (2 salas), Emigraciones (La Florida, Argel, Argentina), LaboratorioBotica, etc.

Todas ellas, como puedes apreciar querido lector, dedicadas a temas relacionados con los avatares históricos de la Isla del Rey.

No obstante, y precisamente por ser la actividad principal de la Isla, la de Hospital, merecen especial atención las relativas al tema sanitario.

Así es que, después de que el catedrático en medicina, el Dr. Francesc Bujosa (E.P.D.) – además de obsequiarnos con su biblioteca particular – nos animara a continuar con las salas de medicina, al decirnos que teníamos el 2º museo de material médico mas importante de España. Y después de que supiésemos que nuestro museo de Farmacia, inicialmente fuese el único de Baleares (después colaboramos en impulsar la creación del museo de Mallorca en Capdepera – Artá), asi fue como a raíz de una visita a la Isla de varios miembros de su Junta directiva contactamos con el Colegio de Dentistas de Baleares.

Se interesaron por participar con el patrocinio de una sala dedicada a Museo de dentistas y así, de la mano de la representante de Ibiza en la Junta rectora balear, la Dra. Mª del Mar Canet y después de varias conversaciones, el año 2015 se firmó en la sala de plenos del Ayuntamiento de Mahón el convenio de colaboración del Colegio de Dentistas con la Fundación Hospital de la Isla del Rey, inaugurándose oficialmente la sala (Bóveda 7), el año 2017 por parte de su presidente el Dr. Guillem Rosé.

Aunque las aportaciones iniciales de material expositivo las recibimos de la mano de la Dra. Canet, ni que decir tiene, que desde entonces la sala ha ido enriqueciendo su contenido con materiales, aparatos, sillas, muebles, instrumentos, paneles y libros especializados sobre el tema, recibidos de buena parte de la geografía española, especialmente de Baleares (alguna de las sillas formaba parte de la decoración en un jardín de Mallorca). También contiene valiosas aportaciones de dentistas menorquines.

Como es de suponer, todas las salas están atendidas por algún voluntario – a ser posible profesional del ramo – que la cuida y vela por su buena conservación. En el caso que nos ocupa la sala es atendida actualmente por el Dr. Antonio Andreu.

Precisamente estos días, la nueva Junta de gobierno del colegio, esta estudiando la renovación del Convenio, el cual dará – si cabe – mayor relevancia al museo que el Colegio Oficial de Dentistas de Baleares tiene en la Isla del Rey.

José Maria Cardona-Natta

Voluntario

Biblioteca de la Isla el Rey.

mayo 15th, 2020

En repetidas ocasiones hemos comentado las donaciones y depósito de libros que han permitido dotar al antiguo hospital de la Isla del Rey de una biblioteca digna. Es cierto que cada vez menos el conocimiento nos llega a través de los libros. El mundo digital se ocupa de ello. Pero la Fundación no solo persigue la recuperación de edificios y conservación de espacios sino también procura hurgar en la historia y rescatar cuanto tiene que ver con el lugar y la circunstancia del momento elegido. Y ahí los libros son los que mejor nos acompañan en el intento.

Estamos en un hospital que ha tenido dos siglos y medio de vida y en un lugar excepcional lo que condiciona lo que recibimos en depósito. Durante muchos años la biblioteca ha sido un elemento fundamental del conocimiento en muchas casas y Entidades. Posteriormente, también se ha utilizado para decoración: Enciclopedias, diccionarios, colecciones de arte, obras eternas, premios Nóbel, novelas, incluso fascículos han llenado este espacio constituyendo un importante lugar en la vivienda a la par que crecía este sector en la economía del país. Hoy las cosas han cambiado. La información se busca en la red, el conocimiento se transmite y adquiere del mismo modo. Cada vez hay más bibliotecas que ofrecen su producto en forma digital que se puede leer en el móvil, en la Tablet o en el dispositivo adecuado. La Universidad también ha evolucionado con los Cursos On-line y la comunicación profesor-alumno. En el mundo empresarial está entrando con fuerza el tele-trabajo y parece que esto no tiene marcha atrás. En la sociedad, las circunstancias actuales han estimulado las video-conferencias que hoy están proliferando porque la necesidad aprieta. Y aunque perduran los amantes de los libros, todo ello supone un cambio impresionante que nos induce a pensar… Hoy día… los libros… ¿para qué?

Esta pregunta nos la formulamos cada vez que, en la Isla del Rey, registramos un libro que acaba de llegar, normalmente fruto de una donación o depósito de alguien que ya no lo encuentra imprescindible o necesario porque las cosas han cambiado. Y también es cierto que ocupan un lugar que muchas viviendas de hoy día no ofrecen.

A lo mejor pecamos de sentimentales (no somos los únicos) pero queremos creer que el valor de los libros permanece entre sus páginas por lo que han aportado al mundo y que perdura y merece un respeto. Nos sentimos incapaces de tirar o destruir material impreso y procuramos encontrar un destino a todo aquello que no está directamente relacionado con el hecho de que se trata de un hospital y el lugar en que se encuentra. Cuánto cuesta encontrar ese destino. Hoy día nadie quiere enciclopedias o diccionarios, ni regalados. Y sin embargo debemos ser selectivos puesto que el espacio es limitado. Por otra parte, mucho del contenido moderno está digitalizado y se encuentra en la red.

A consecuencia de lo anterior estamos intentado ofrecer lo que tenemos a quien pueda tener un interés particular sobre un tema específico, un hecho o episodio que, a veces es difícil de explorar. Por ello hemos decidido ofrecer el acceso a la base de datos de libros o bien visitando la Web de la Isla del Rey: www.islahospitalmenorca.org, entrando en La Fundación, Biblioteca, Buscar Libros. También se puede entrar directamente en ella poniendo esta dirección: http://www.isladelrey.es/

A partir de aquí se puede desplegar el concepto temas y/o idioma y elegir el que interese, o poner en cualquier línea un fragmento de texto que ofrecerá como respuesta, todos los libros que tengan ese mismo texto en ese campo.

Se obtendrá un listado de libros que responderán a ese interés. Si se desea consultar un libro o libros en particular, deberá hacerse cualquier domingo del año, durante la visita programada a la Isla del Rey. Ahí estaremos y nos alegrará poder atender la petición. Desgraciadamente no estamos en condiciones de prestar libros pero quien tenga curiosidad y quiera pasar un par de horas con nosotros será bienvenido.

Jaime Roca Lluch

José Mª Vizcaíno Aznar

Un lugar de embrujo.

abril 30th, 2020

Cuando te embarcas en un catamarán por la primera vez en Mahón, porque el clima es agradable y tienes una hora para matar, no esperas realmente ser atrapado por nada. Es una brillante tarde de mayo, el puerto parece un poema que despliega sus imágenes a los ojos del incrédulo y encantado visitante. Y en el camino de vuelta, cuando el barco roza la orilla de una pequeña joya que parece puesta en el espejo del mar – una pequeña isla envuelta en una especie de halo dorado y respirando tranquilamente a la luz de una tarde -, sí, secretamente juras que volverás y le pondrás el pie encima, suavemente, sin molestarle. Una isla dentro de una isla, como una planta acuática enraizada aquí por la casualidad de las corrientes marinas, llamada la Isla del Rey, en homenaje a un rey casi legendario de la lejana época medieval.

Hasta este paseo, no sabía de la existencia misma de la Isla del Rey. El viaje tiene al menos el mérito de dar vida, a los ojos del viajero, a lugares, personas, climas, naturaleza, formas de vivir y hablar, … que de otra manera permanecerían totalmente desconocidas, un poco como una semilla escondida en la tierra que sólo parece existir cuando empieza a germinar y extender sus hojas porque la estación lo ordena. La isla era esa semilla invisible que, al aparecerme, había empezado a revelar su existencia ante mí, hermosa, colorida, palpitante con su adorno vegetal, pero apretada en torno a los misterios de un corazon aún inaccesible.

Y luego, unos meses más tarde, cuando subí por el hermoso callejón de piedra pulida, que se asemeja a un antiguo vestíbulo, surgio finalmente el majestuoso edificio porticado, dándole a la isla algo de su razón de ser: venerables muros marcados por las cicatrices de su historia, un jardín que, según me han dicho, reproduce el cultivo de plantas necesarias para hacer remedios olvidados, dos capillas que han sobrevivido a un abandono aparentemente irrecuperable, hermosas habitaciones abovedadas dedicadas a la función principal del hospital-farmacia, salas de tratamiento, herboristería, biblioteca -, una elegante torre de vigilancia como una fantasía ligeramente barroca, y la acogedora «Casa del Director» que, al final de la mañana, se llenará del brouhaha de las mil conversaciones de los visitantes y voluntarios reunidos en torno a un desayuno. Y este microcosmos impone inevitablemente la imagen de una colmena en la que todos los trabajadores parecen estar en sus puestos y saben lo que hacen tan bien.

Más tarde, con mi preciosa tarjeta de voluntario en el bolsillo, estoy conociendo mejor los lugares y a los que trabajan allí todos los domingos, para tratar de añadir mi pequeña piedra al edificio.

Primera sorpresa: la Isla es de hecho una especie de milhojas histórico, mucho más complejo de lo que parece a primera vista. Por supuesto, este monumental hospital naval inglés del siglo XVIII, con sus jardines y dependencias, ocupa la mayor parte del espacio disponible. Pero en la punta de la isla se encuentran los restos mucho más discretos de una antigua basílica, de la que queda poco más que un incierto plano dibujado por los restos de sus cimientos. Los mosaicos que decoraban el suelo y que llevaron al descubrimiento de esta basílica paleocristiana han sido colocados en un lugar seguro, en el Museo de Menorca, y el resto, cuidadosamente delimitado por una valla que defiende el acceso, está ahora confiado al cuidado de los arqueólogos de los Monumentos Históricos. Desnuda y solitaria, en la parte redondeada de la isla que da al mar abierto, esta basilica parece guardar el secreto de un pasado borrado por los siglos, del que casi nada se sabe. Pero un apasionado modelista con un afilada destreza, Toni Bagur, le ha devuelto sus formas y volúmenes en una sorprendente reconstrucción en miniatura, gracias a los consejos de los especialistas; este modelo extrano se expone, junto con muchos otros del mismo autor, en una de las salas de la planta baja. Por último, la isla también alberga un curioso edificio de 1784, construido por un almirante español llamado Langara, que quería alojar a la tripulación y los oficiales de su escuadrón. Este largo edificio de una planta, cuyo aspecto rectilíneo recuerda -de manera más modesta- a la Corderie Royale de l’arsenal de Rochefort, atraviesa la isla de un lado a otro en dirección sur-norte, separando así el hospital de la basílica. Abandonado hace tiempo, este largo buque de marés experimenta ahora un destino prodigioso al transformarse ante nuestros ojos en una galería de arte contemporáneo, por iniciativa de los galeristas suizos Iwan Hauser y Manuela Wirth. Una crisálida que aún hoy esconde bien su juego …

Segunda sorpresa: ¿por qué todo el mundo aquí – o casi todo – se llama «José» o «Toni»? Suena como una broma, se siente como un ligero vértigo … (gracias a ti, Beverley, que me ayudaste al principio, dandome las llaves para vincular el nombre correcto con la cara adecuada!). Estos nombres de santos, tan populares en este rincón del Mediterráneo -San José, claro, pero sobre todo Toni, Sant Antoni, el patrón de la isla cuya fiesta cae en el día en que el rey Alfonso III desembarcó en Menorca en su guerra de conquista contra los musulmanes que la ocupaban-, todos estos Toni y José, tan extendidos entre los Antiguos de la Isla del Rey, los nombraré primero, en mi corazón, los «Padres Fundadores», será más comodo … Sin olvidar a Luis, por supuesto, una especie de rey sin corona pero con una personalidad tan radiante, y Sema, Jaume, Mario, Miguel, Carlos, Juan, Paco, José-María, Oscar, … todos los pioneros que limpiaron, despejaron, reconstruyeron, consolidaron, replantaron y devolvieron a la isla la cara sonriente que tiene hoy.

Tercera sorpresa: La Isla del Rey, o la práctica del donativo desinteresado. Si el antiguo Hospital va camino de convertirse en uno de los primeros museos de la farmacia y la medicina de España, es gracias a la riqueza que ha acumulado desde el inicio de su restauración, que tardaría meses en inventariarse; todo lo que entra aquí procede de donaciones hechas por las familias de Menorca, por las esposas o hijos de los médicos y personal que trabajaron en la isla hasta el cierre del Hospital Militar en 1964. Cada objeto, cada mueble o utensilio encuentra su lugar en algún sitio, en una vitrina, en un estante, colgado en una pared. Una colección que se refiere a todas las épocas, compuesta enteramente por donaciones, es una de las originalidades de este museo como ningun otro, un tesoro humano también. A veces se trata de la generosidad la más increible; por ejemplo, el escultor Leonardo Lucarini acaba de hacer un legado suntuoso a la Isla: simplemente, la obra de toda una vida. Sus magníficas esculturas han sido instaladas en los jardines y ocupan una hermosa sala abovedada. Y finalmente, mientras que el patrocinio privado cubre parte de las necesidades, a veces ocurre un milagro cuando los fondos se agotan…

Pero otra forma de regalo también está inscrita en la piedra de la Isla del Rey: el regalo del tiempo. Desde 2005, todos los domingos durante los últimos 15 años, en todos los climas (sólo la epidemia de coronavirus ha suspendido este impulso), el equipo cosmopolita de voluntarios dedica sus mañanas a pintar las persianas, a desherbar los caminos, instalar iluminación en un cuarto oscuro, reemplazar los azulejos, a clasificar, registrar, archivar, hacer un inventario de libros o bisturís, reconstruir la casa de las monjas, acarrear bloques de piedra, tablas y escombros, mover muebles, diseñar paneles de exposición, acoger y guiar a los visitantes en tres idiomas, pulir la carpintería, cortar y plantar, desempolvar salas, reparar sillones o chucherías, colgar cuadros o cortinas, escribir el informe del 736º domingo, parlamentar con las autoridades, pilotar una zodiac o una máquina de construcción, e imaginar, crear, avanzar, embellecer… ¡Eso también te da vértigo! Por no hablar de los héroes que no se conocen: Mario, por ejemplo, que dedicó cuatro años de su vida a la construcción de la maqueta gigante del acorazado italiano, el Roma, que fue hundido por la fuerza aérea alemana en 1943 frente a las costas de Cerdeña y cuyos supervivientes fueron atendidos en el Hospital Militar de la Isla del Rey, – una auténtica obra benedictina digna del diseño de Mario, él, el italiano, sin duda impulsado por el sentido del deber que era el único que podía cumplir: para asegurarse de que nadie olvidara a las víctimas de este terrible acontecimiento. Y hay tantos otros que todavía no sé, pero que dejaron la brillante firma de su talento: ¿quién hizo los vitrales de la capilla católica? ¿Cuales manos anónimas reprodujeron los grandes mosaicos de la antigua basílica? ¿Quién restauró la elegante torre de vigilancia? ¿De qué taller salen los bustos de bronce de las figuras que han marcado la historia de Menorca? (y «una larga línea de etcétera«, como diría nuestro Presidente-General).

Esta es la isla que sigo descubriendo: algo que ha existido durante tantos siglos y que, después de un largo abandono, está experimentando ahora un espléndido renacimiento gracias al coraje, la tenacidad, la fe, la inteligencia y la imaginación de un grupo de personas por las que siento la mayor admiración. Sin olvidar el papel del talentoso director de orquesta que da el tono a esta gran opéra. Disfruto trabajando con estos infatigables constructores que ahora son amigos; ellos dan sentido a sus vidas y a la mía, lo cual es un verdadero privilegio. Al unirme a su proyecto, estoy ocupando mi tiempo con algo que realmente vale la pena, algo que trae felicidad y una forma de plenitud, algo que probablemente me atrajo en mi primer paseo en catamarán. Gracias, mis queridos amigos.

Viviane PERRIER

voluntaria a la Isla del Rey.

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Placas turcas

abril 17th, 2020

También llamadas tazas turcas. Ancestral sistema higiénico oriental sustituido por los modernos inodoros de asiento. En sus versiones más primitivas, vertían directamente a un pozo negro, donde de vez en cuando se echaba cal viva para desinfectar. Los actuales están dotados de sifón, lo que ahorra olores desagradables. No hace falta que le explique más al lector inteligente.

El sistema sanitario del Hospital de la Isla del Rey se apoyaba claramente en el uso de estas placas turcas que se concentraban en “llocs comun´s”, lugares comunes o baterías de ocho o diez de ellas, en cuatro puntos bien conocidos: dos anexos al edificio Lángara, hoy en fase de transformación en Centro de Arte, la tercera frente a la actual Capilla Anglicana y la cuarta en el primer piso del edificio histórico en su ángulo noroeste, con fácil salida a un sumidero que vertía directamente al mar.

Hemos conservado el máximo de estos elementos luchando con las nuevas corrientes de diseñadores y arquitectos que no han conocido más sistemas que los modernos sanitarios. Y creo que nos equivocamos: el sistema procedente de Oriente reúne muy buenas condiciones, no solo higiénicas sino también posturales, para no ser abandonados. Por ello siempre he propuesto un sistema mixto, por dos razones: el recuerdo del sistema utilizado en el Hospital y un futuro incierto respecto a medidas sanitarias, más dirigidas a prevenir contagios que a comodidades.

Curiosamente junto a una de las baterías del –no me atrevo a llamarles inodoros- Lángara, creció una bella y robusta higuera. Tan bella, que los diseñadores de la reforma del edificio le concedieron un especial protagonismo: el patio de distribución se abrió frente a ella y un enorme ventanal permitirá verla en todo su esplendor. Es un ejemplo de cómo la naturaleza supo agradecer las aportaciones del hombre, devolviéndole en frutos sus individuales deposiciones.

Ciclo cerrado. Como el que cada primavera nos ofrece la “rapa mosquera”, que dotada de un mal oliente falo, atrae y atrapa a las moscas que se convierten en delicioso alimento para las lagartijas, las que a su vez defecando –sin necesidad de placas turcas- siembran las semillas para la siguiente estación. Mismo ciclo prácticamente que el del hombre y la higuera.

Y remontándome al “sistema utilizado en el Hospital” tenemos otro testimonio bien determinado. Lo constituyen dos piezas de piedra viva con la forma de las tazas turcas, con una característica importante: una parece apropiada para uso de varones y la otra para mujeres. Las encontramos en 2004 en lo que quedaba de muelle, a punto de ser extraídas, como parte más del expolio de la Isla. Entendimos que su peso, imposibilitó su carga y traslado en barca. Así se salvaron.

Escribiendo esta sencilla crónica no puedo decir más porque sencillamente no lo sabemos: ¿Son de procedencia paleocristiana? ¿Inglesa? ¿Francesa y vinieron de Marsella junto a las ruedas de molino? ¿La piedra en que están labradas es de Menorca?.¡Ya tienen los sabios –Peter Engel, Joana, Borja, Carlos, Simón -materia en que discurrir y darnos luz!.

Mientras, por historia y por futuro, seguimos peleando para que no desparezcan totalmente de la vida del viejo hospital inglés de la Isla del Rey, las tazas turcas.

Luis Alejandre Sintes

Voluntario

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10 años de la limpieza del fondo submarino de la Isla del Rey

abril 3rd, 2020

<< Dios perdona siempre, nosotros a veces, la naturaleza nunca perdona >> Papa Francisco

El año 2020 va a pasar a la historia como el año en que la naturaleza obligó al mundo a detenerse, a resetearse. Cuando se supere esta pandemia, la humanidad sacará conclusiones y tendrá mas consciencia si cabe de que hay que preservar el medio ambiente para las futuras generaciones.

Se han cumplido diez años de la primera limpieza del fondo submarino que rodean la Isla del Rey por un grupo de unos treinta buzos coordinados por Fernando Rotger, que se ofreció desinteresadamente a organizarla. Durante la mañana del 7 de marzo de 2010, las barcas de apoyo no dejaron de desembarcar sacos y sacos de basura que había sido recolectada por los submarinistas. Salieron cientos de botellines de cerveza, botellas de vino, zapatos, neumáticos, candeleros de bronce de un barco ( que reutilizamos como postes para la réplica del mosaico de la Basílica Paleocristiana expuesto en la isla ) botes de medicamentos, hasta orinales. Hubo tanto material a sacar, que solo les dio tiempo a limpiar la mitad del perímetro y al final no los pudimos atender como es costumbre en la isla, emplazándolos para otro día.

Los voluntarios de la Isla del Rey siempre hemos estado muy implicados en la conservación del medio ambiente, siendo nuestro presidente Luis Alejandre el principal impulsor. Hemos recuperado gran parte del sistema de recogida de aguas pluviales del Hospital: recuperando los tejados, las conducciones y limpiando las cisternas. Actualmente se esta instalando el sistema de depuración de aguas residuales para toda la isla. Hacemos compost con los restos de jardinería y poda. Estamos estudiando la forma de obtener energía limpia, mediante placas solares o generadores eólicos, siendo esto muy caro y complejo al ser edificios históricos. Hasta hemos intentado potabilizar el agua salinizada del pozo de Alfons III, siendo inviable según los expertos consultados. Hace tiempo que no utilizamos plásticos de un solo uso. Separamos los residuos y los llevamos a sus contenedores correspondientes. Nuestro objetivo es ser una isla auto suficiente y limpia.

José Muñoz Pons

Voluntario

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Reviviendo el legado Flaquer

marzo 20th, 2020

Son muchas las circunstancias que nos unían al Notario D. Juan Flaquer (Mahón 1877-Madrid 1963), algunas personales por vecindad o por amistades de nuestros padres y abuelos, pero las más recientes, las relacionadas con María Luisa Serra y sus trabajos sobre la Basílica Paleocristiana de la Isla del Rey , sobre los que nuestra Fundación siempre ha querido dejar testimonio. De hecho con el apoyo de la familia, María Luisa está  presente entre nosotros representada por un bello busto del escultor Ramon Cuello mirando a la bocana del Puerto, a este mar de civilizaciones que fue y es nuestro Mediterráneo. A  la vez  su familia, nos cedía su despacho y algunos objetos personales como su máquina de escribir.

No debe extrañar entonces  que cuando  Luis Ydoate Flaquer, nieto de nuestro Notario tuvo que deshacerse del monumental legado de su abuelo, pensase también en la Isla del Rey y nos depositase su mesa de despacho y algunos objetos  personales como su bastón. Ahora  se han reunido en una magnífica exposición que ha organizado el Museo de Menorca, que recoge parte importante del legado depositado por la familia. Hablamos de más de tres mil piezas, entre ellas  los doscientos y pico  pequeños “vasos de fondo alto” parte del enigma de los cuatrocientos encontrados en la cueva de Sa Mola en Alaior y una valiosísima colección de monedas.

Primera valoración: el enorme altruismo de la familia, representada por Luis Ydoate. Fieles a la voluntad de su abuelo, superando –imagino-tentaciones, han querido que su legado permanezca, integro, entre nosotros.

Solicitada una visita guiada el mismo día de la inauguración de la exposición, acudimos el sábado 7 de Marzo una cincuentena de voluntarios de la Isla del Rey a la cita con Flaquer  y con quienes han realzado con enorme y apasionado trabajo de gran calidad, su legado.

Octavio Pons y Cris Bravo se encargaron de conducir los dos grupos en que habitualmente nos dividimos: españoles e ingleses. En la sombra sabíamos que estaban Montserrat Anglada y otros colaboradores bien coordinados por su directora Carolina Desel, una voluntaria nuestra que perdimos –y nos alegramos- al ser nombrada Directora del Museo.

Al valor de la información, aportaron nuestros guías el entusiasmo de la investigación, la satisfacción del trabajo realizado. Yo le llamaría vocación. En muchos sentidos recordaban la forma con que los guías en la Isla del Rey explican lo que hay en sus salas: porque lo han vivido partiendo de la nada.

Segunda valoración: en la función pública, cabe la vocación y el entusiasmo, con claro espíritu de servir a la sociedad. Hay muchos puntos de encuentro con el voluntariado, algo que debemos potenciar y valorar.

Nuestra sincera enhorabuena y nuestro agradecimiento a la familia Ydoate Flaquer y al gran equipo del Museo de Menorca.

Esta es la sociedad de la que debemos sentirnos orgullosos. Esta, que se apoya en trabajos multidisciplinares, que transmite cultura, que es generosa, que supera esta tentación innata nuestra de decir no a casi todo. ¡Gracias a todos!.

Luis Alejandre Sintes

General (r)

Herencias y heráldicas en la Isla del Rey

marzo 12th, 2020

(Artículo publicado en el <<Diari Menorca>> el 19-2-2020)

Conocer las vicisitudes de menorquines emigrados a Argelia en el siglo XIX me ha transportado a las circunstancias en las que debían resolver problemas tan habituales en las familias como la aplicación de los testamentos o el seguimiento a distancia de los negocios. La documentación a la que he tenido acceso, que enriquece el fondo documental de la sala dedicada a las emigraciones, se inicia en 1845 y se extiende hasta 1873, un período que abarca los reinados de Isabel II y de Amadeo de Saboya.

Un hecho destacable es que en 1845, cuando todavía no se ha completado el control francés sobre Argelia (que no es total hasta 1857, aunque el país se considere parte integrante de Francia ya en 1848), ya existe una agencia comercial española en Argel, que de hecho actúa como representación consular en la que, por ejemplo, Antonia Vicens viuda de José Carreras da un «poder cumplido y amplio» a Luis Monjo, vecino de Mahón.

Ya como consulado general de España, en 1852 y con regularidad hasta el último documento de 1873, emite certificados de pagos, revocaciones de poderes, nuevos poderes, documentos en fin que reflejan, a parte de las decisiones de los emigrantes en relación con bienes ubicados en Menorca, una clara preocupación por el seguimiento de sus intereses en la isla. La correspondencia entre dos hermanos mahoneses, uno en Argel y el otro en Mahón, éste dotado de poderes diversos de menorquines residentes en Argel, proporciona esta sensación de distancia y ansiedad por que las herencias, las ventas de bienes, etc., se lleven a la práctica de modo satisfactorio.

Como es lógico, los documentos oficiales se emiten en papel oficial, dotado de toda la simbología y solemnidad que requieren. La observación de los escudos de España que sucesivamente aparecen en sus encabezamientos proporciona una visión histórica que resulta interesante vista hoy día, pudiéndose apreciar que la heráldica oficial refleja el curso de la historia de España y en cierta forma la herencia política de nuestro país.

Así, el primer escudo que podemos observar, el del documento de 1845, es un recargado escudo donde se recogen las armas de un conjunto de territorios que pueden verse como un árbol genealógico de la ya citada reina Isabel II, pues muchos de ellos ya estaban fuera de su poder soberano, como son Flandes, Brabante, Tirol, etc., pertenecientes a países totalmente desligados de España a la sazón. En cambio, faltan Navarra y Granada que, como es obvio, sí pertenecían a sus dominios. Por su parte, en los papeles del consulado general desaparecen en el escudo todos esos territorios ya extranjeros e incluso las armas del viejo reino de Aragón (digamos «las nuestras»), y siguen ausentes las de Navarra (las famosas cadenas), figurando en cambio las de Granada, que acompañan a las de Castilla y León y al escudo representativo de la Casa de Borbón reinante, con las flores de lis, superpuesto en el centro.

El mismo criterio puede observarse en los escudos que corresponden a la época de Amadeo de Saboya, que incorporan las conocidas columnas de Hércules con la leyenda «Plus Ultra», que como sabemos se refieren a la expansión ultramarina de España. El escudo central de la Casa de Saboya (una cruz de plata en campo de gules, que también aparece en ciertas banderas de Italia) sustituye al de la Casa de Borbón.

Oscar Sbert Lozano

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¿Que haría usted con la Isla del Rey?

febrero 14th, 2020

(Artículo publicado en el <<Diari Menorca>> el 5-2-2020)

No hace mucho cayó en mis manos el resultado de una encuesta en la que la revista “Menorca Gráfica” formulaba esta pregunta a personas conocidas en la Isla y pertenecientes a diferentes entornos. Esto se hacía en Abril de 1986, cuando la Isla del Rey llevaba 22 años de abandono y todavía le quedaban otros 18 de deterioro.

Las respuestas en aquel entonces fueron muy poco optimistas:

-“Yo haría un teatro absolutamente mediterráneo y marítimo” era la respuesta de un reconocido actor que sin duda echaba en falta un escenario.

-“La solución lógica para la Isla del Rey es un parque zoológico” según la opinión de un holandés establecido en Menorca, amante de la naturaleza.

“No creo que haya nadie con coraje para hacer algo ahí. Hoy aquello es un islote que está completamente arruinado.” Decía a su vez un empresario, propietario de una céntrica cafetería, que mostraba un cierto espíritu derrotista no exento de razón.

-“Me parecería precioso tener un sitio para que pudiésemos ir en barca y disfrutar del paisaje. Lo ideal para mí sería un parque natural, y que se pudiese disfrutar de la naturaleza tal como está” sugería la presidente de una asociación de vecinos, deseosa de mejorar la visión del Puerto.

-“Que el Ayuntamiento alquilara el terreno a una empresa privada, bien, pero no para convertirse en un anillo dorado para multimillonarios… Lo primero que hay que hacer es arreglar los accesos. Sin olvidar que el proyecto tendría que incluir y absorber el turismo.” Comentaba un conocido arquitecto, pensando en su utilidad económica.

-“Pondría un Hotel de superlujo, tipo “Puente Romano” de Puerto Banús. Con amarres para atraer los yates y clínica de rejuvenecimiento. Totalmente privatizado”. Era la opinión de alguna Agencia de Viajes.

Eran ideas que en cierto modo reconocían las posibilidades de la Isla y sin duda denunciaban su nivel de deterioro. Tal vez hubo otras opiniones mas conservadoras  pero no las conocemos.

Durante los años de abandono hubo intenciones diversas, concursos de ideas, proyectos, subastas (que no se cubrieron), incluso cesión -reversible- al Ministerio de Información y Turismo ante la posibilidad de convertir el edificio histórico en un Parador Nacional. Muchos trabajos y proyectos fueron desestimados por no satisfacer las exigencias fijadas por el Ayuntamiento. Estas eran:

  • Preservar el carácter natural de la isla como hecho paisajístico en el contexto de la bahía de Mahón.
  • Apreciar y potenciar suficientemente el ambiente arquitectónico existente.
  • Aportar soluciones imaginativas en cuanto a los usos y propuestas económicas.
  • Justificar la autonomía económica de las propuestas, tanto a la hora de su implantación como de su gestión posterior.

En 2004, tras los cuarenta años de abandono y falta de vigilancia, la situación llegó a ser insostenible. La vegetación había crecido de forma incontrolada por todo el islote habiendo alcanzado hasta el segundo piso del edificio principal; las aguas no canalizadas habían entrado por las fracturas del tejado produciendo un deterioro aparentemente irreversible; las ratas y las palomas habían anidado y llenado de excrementos las habitaciones y los espacios de los edificios. Y, por último, el expolio al que suele someterse a cualquier edificio abandonado, hizo desaparecer puertas, ventanas, vigas, baldosas y cualquier elemento que pudiese tener una utilidad. Lo que quedó era una auténtica ruina.

Pero la conocida como Illa dels Conills, Isla del Rey, Isla del Hospital o Bloody Island, orgullosa de su situación y de su historia se resistía a desaparecer y consiguió llamar la atención de sus vecinos y hacerles sentir la vergüenza de su abandono.

Así nació, por iniciativa de la Sociedad, con carácter privado, voluntario y desinteresado, la tarea de recuperación de la Isla del Rey, de su edificio histórico y elementos anexos, y de su historia. En aquel momento era difícil prever el futuro de esta intención. Se contaba con un buen motivo pero existían dudas respecto a la viabilidad del proyecto.   Se creó la Asociación de “Amics de la Illa de l’Hospital” y posteriormente la “Fundación Hospital Isla del Rey” cuyos objetivos, de interés general y cultural, eran:

  1. La defensa y promoción de l’Illa del Rei, ó Illa de l’Hospital
  2. La promoción y organización de actos relacionados con la Isla.

Al principio, con herramientas propias y en embarcaciones privadas se inició la tarea de desescombro, de apertura de vías entre la densa vegetación que impedía el paso y de recuperación paulatina de lo que buenamente se podía. Eran medios muy   limitados pero se contaba con la ilusión de los colaboradores por sanear el entorno sin pensar demasiado en cuál sería el resultado final.

Hoy sabemos que no todo el mundo compartía la idea, o simpatizaba con ella. El apoyo entusiasta de algunos chocaba con el desinterés de otros, la ignorancia de muchos o la franca oposición de otros. Pocas veces las Instituciones se han sentido comprometidas en el proyecto y siempre se ha tenido la sensación de que la actividad a desarrollar tenía que luchar con todas las dificultades que pone la burocracia habiendo contado en muy escasas ocasiones con ayudas por parte de la Administración para resolver los conflictos.

Sin embargo, quince años después, podemos enorgullecernos viendo lo conseguido. Es bueno echar la vista atrás y sacar las conclusiones que cada uno prefiera de la actividad realizada. Las individuales parecen pequeñas aportaciones de tiempo y conocimiento, de material y esfuerzo pero que convenientemente coordinadas y en el marco de una disciplina y compromiso indudables hacen que la maquinaria se mueva. Quienes, con mayor dedicación, van abriendo camino, marcando objetivos y atendiendo a las dificultades que surgen, saben que cuentan con la voluntad indiscutible de los demás que seguirán el plan trazado. Y el conjunto funciona.

No en vano, quienes recibimos o atendemos a los visitantes, observamos que lo que más les impresiona de su visita, es el funcionamiento del voluntariado y el espíritu de colaboración que perciben. Mucho más que la belleza del entorno o el progreso de la recuperación de edificios y su historia, que a pesar de todo presenta un balance muy positivo.

En estos momentos en que se ve lo realizado y están definidos los inmediatos proyectos en desarrollo, no está de más tener un recuerdo para todos los que han dedicado su esfuerzo, ilusión y entusiasmo durante este largo periodo de tiempo. Algunos fallecidos, otros con obligado abandono por ausentarse de la Isla, quienes han añadido demasiados años a los que ya tenían, o quienes han colaborado temporalmente. Y también a quienes se van incorporando cuando conocen el entorno y su ambiente, ofreciendo un relevo necesario.  Y, por supuesto a los fieles que mantienen su atención y asistencia constante, quizá por ello mismo menos visibles, pero que han dejado en la Isla del Rey incontables horas de trabajo. Los que han colaborado y lo siguen haciendo de cualquier forma con ayudas de todo tipo. Y quienes nos visitan, que con el conjunto del voluntariado y colaboradores componen el pequeño mundo que resurge en el centro del Puerto de Mahón.

José Maria Vizcaíno Aznar

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El centro de interpretación y la sala de los astilleros

enero 15th, 2020

Hace más de cuatro años que hemos empezado el estudio, la búsqueda de información y material iconográfico, documentos y antiguas herramientas de los diferentes oficios de los fabricantes de barcos en Menorca, para realizar en las salas de la primera planta del antiguo Hospital de la Isla del Rey el centro de interpretación del Puerto de Mahón.

La historia de Menorca es tan rica desde tiempos antiguos, de acontecimientos y personas implicadas en la fabricación de barcos que en la actualidad es difícil elegir los temas que se puedan representar convenientemente y exhaustivamente en una sala de exposiciones.

En un puerto como el de Mahón con una historia tan amplia, son numerosos los oficios que lo han animado en el pasado y siguen en la actualidad y exponerlos todos es un asunto efectivamente complicado en locales nacidos como hospital y no dimensionados para una exposición naval.

No podemos renunciar a la empresa; a la Isla del Rey, para los voluntarios, no hay casi nada imposible y debemos presentar a todo el mundo lo que ha sido la historia de Menorca a lo largo de los siglos, su grado de civilización y su protagonismo en el marco nacional e internacional entre las Naciones que se asoman, viven y han hecho la historia del Mar Mediterráneo.

Igualmente que hemos hecho para las salas de la planta baja, también arriba, después de restaurar las paredes y el techo,  colocar  puertas y ventanas, sustituir baldosa y ponerla nuevas donde no había, trabajo hecho casi todo de la empresa de profesionales que el domingo vienen a la Isla del Rey para trabajar gratis con nosotros como voluntarios, pidiendo ayudas económicas y de materiales a todos lados, hemos empezado la construcción de la primera sala de los “mestres d´aixa” y de los herreros. Terminada la primera, pasaremos a la segunda y a la tercera de los calafates, cordeleros, los veleros, los toneleros y de los otros oficios del mar.

La dificultad mayor en este momento para nosotros, es encontrar documentación, como las fotos de los antiguos carpinteros de ribera, las herramientas pertenecidas a ellos, las plantillas de los barcos que construían y de todos los materiales posiblemente de época que debemos encontrar.

Por estos motivos, mediante el diario, hacemos un llamamiento a todos los menorquines, de buena voluntad, familiares y amigos que poseen algún recuerdo, que será siempre de su propiedad, que nos ayuden para poder copiar fotos, documentación, utensilios de trabajo y de todo lo que puede describir la vida de estas antiguas profesiones de nuestros padres que con su trabajo y su creatividad han escrito la cultura y la civilización de las islas Baleares y del Mediterráneo.

Feliz año 2020 para todos.

Mario Cappa