
HA FALLECIDO EL DR. ALFONSO BALLESTEROS FERNANDEZ
Acaeció la noche del domingo al lunes, y me he enteré por la edición digital del “ULTIMA HORA” , precisamente la editorial con la que estuvo muy ligado y con la que surgió una colaboración mutua, posiblemente porque “en algún momento siempre hace falta un médico” , como recalcaba el Prof. Jimenez Díaz.
Una vez Licenciado y cursada su Especialidad bajo la guía del aquel otro gran internista, maestro y autor el profesor D. Cirilo Rozman, vino a Palma y como Internista consultor en la Policlínica Militar, ingresando además por oposición en el Cuerpo de Sanidad Militar del Ejército.
Precisamente el contacto con la Sanidad Militar, esa medicina tanto para la paz como para las contiendas y las catástrofes, le impulsó a ahondar en la organización, planificación de dispositivos, dotaciones y capacidades en situaciones catastróficas, trabajos que se convirtieron y plasmaron en su brillante Tesis Doctoral y en unos documentos de trabajo pioneros y de consulta.
La Medicina Interna, para lo no duchos, es la “especialidad de las especialidades” pues representa siempre una visión integradora y holística alrededor de la persona enferma, cuyo desafío para el Médico es siempre y en primer lugar el del diagnóstico, pero no solo del individuo en concreto, sino también dando validez colectiva al resultado, indagando la causa y el asiento de las enfermedades como reza en latín en el frontispicio de la antigua Facultad de Medicina de Viena.
Y Alfonso lo hacía y lo siguió haciendo toda la vida, localizando e identificando como casos primeros de enfermedad de Andrade lo que hasta entonces en la Mallorca en la que ejercía y residía, no se etiquetaban, resultando que gracias a descubrir esos primeros casos, identificarlos y ahondar en las técnicas diagnósticas se llegó a desvelar un importante foco en nuestra área mediterránea de esa mutación genética identificada como originada a comienzos de la Edad moderna en Oporto.
Su capacidad de trabajo, capacidad indagadora e inquietud científica le llevó a ingresar en la veterana e Ilustre REAL ACADEMIA DE MEDICINA DE LAS ISLAS BALEARES, de la que fue Académico, Bibliotecario y un brillante Presidente, dando un gran impulso y difusión a sus actividades que , trascendieron de lo puramente académico, logrando la colaboración activa y patrocinadora de una serie de entidades y personas de la Sociedad Balear a la que sirve como Foro Académico, consiguiendo un impulso público, una asistencia y una variedad de actividades y colaboraciones que han resultado en una real transformación y revitalización.
Y aquí vino el contacto con el Antiguo Hospital Militar de Mahón, cuyo primer Director Médico español, al comienzo del siglo XIX resultó ser zamorano como él y vecino como quien dice por haber nacido en el pueblo de al lado del suyo: Hernández Morejón
Entre esto y que en su estudio de la ciencia y no solo la médica, se percató y descubrió que durante el siglo XVIII, “ todo lo científico lo teníais en Menorca”, como me decía un día, y de ese convencimiento y gracias a su impulso nació todo una colección con un estilo tan propio que ya se identifica hasta viendo tan solo las tapas, apareciendo la valiosa serie de textos con los estudios históricos profundizando en los que en su dia nacieron a la sombre de aquel Hospital, comenzando por el grueso tomo sobre las Enfermedades en Menorca del joven y entusiasta George Cleghorn, salido de la mas famosa escuela de entonces, la de medicina de Edimburgo, las Cartas Médicas de Rodríguez Caramazana y las observaciones críticas e históricas de la Topografia Médica del Hospital Militar, del redescubierto Hernandez Morejón, zamorano como Alfonso, continuando con el interesantísimo estudio que los diversos autores han plasmado en otro de los libros de la colección de tíítulo Ilustración y Medicina centrado en aquellos dos siglos tan fecundos en investigación y ciencia.-.
Un simple recuento de esos cuatro títulos ya permite contar con veintitrés autores distintos que han colaborado y estudiado temas obras, autores y circunstancias históricas. Eso nos da idea del grado de entusiasmo que supo transmitir para el estudio de un tiempo y lugar que nos pertenece. Destacó la anécdota que relata del descubrimiento del origen zamorano de Hernandez Morejón de la mano de nuestro Josep Mique Vidal con motivo de los actos que en 2003 tanto en Mahón como en París, conmemoraron el sesquicentenario de Mateo Orfila , lo que le espoleó para ahondar su estudio y desvelarnos la importancia del personaje.
La colección se ha enriquecido con muchos otros títulos y verlos ahora con su estilo de encuadernación es asombroso y despierta envidia en otras entidades, sin olvidar su implicación personal y su impulso institucional .
Me he limitado a recordar esa faceta menorquino-mahonesa del Dr. Ballesteros como investigador médico e histórico, impulsor de esas publicaciones que ponen al alcance de todos, estudios y hallazgos que de otra forma habrían seguido olvidados . Pero todo ello lo hizo sin olvidar su vocación, la asistencia cercana al enfermo, la tarea diagnóstica, pero también la de fomento de las vocaciones investigadoras a través de la presidencia del Comité Científico del Colegio de Médicos en su tarea estimuladora de publicaciones, becas e investigaciones.
Gracias Alfonso. Tu recuerdo queda, porque tus libros, esos que conseguiste editar y publicar, están y seguirán en nuestros anaqueles y siempre se les podrá identificar a simple vista como los libros que aparecieron y seguirán apareciendo gracias a tu actividad . ¡ Que en paz descanses ¡
Miguel Timoner Vidal.
Vicepresidente Médico, de la Fundación Hospital Isla del Rey.
18 mayo de 2026
