Los tres artistas de la Isla del Rey

Vivian Perrier
Vivian Perrier

Illa del rei
15/02/24

Afinales de 2024, la Fundación del Hospital de la Isla del Rey celebrará veinte años de trabajo ininterrumpido a pesar de todas las dificultades y vicisitudes que ha encontrado. Desde hace veinte largos años, no ha dejado de escrutar y examinar cada piedra, cada baldosa y cada viga para consolidar, cuidar y reparar este inmenso «mamut», objeto de constantes diagnósticos y trabajos minuciosos, a menudo sólo con los medios a su alcance y una energía inagotable. ¿Quién habría apostado un céntimo por el renacimiento de esta triste ruina cuando, a finales de 2004, un grupo reducido de voluntarios, comenzó valientemente a poner en marcha este colosal proyecto?

Hoy en día, el Hospital se ha convertido de nuevo en una de las mejores joyas de la corona del puerto de Mahón, tras la enorme obra de reconstrucción. Ahora alberga un extraordinario museo de medicina, así como un Centro de Interpretación en la primera planta, que recorre las grandes horas de la historia del puerto de Mahón. Es justo decir que la singularidad del grupo de voluntarios reside en la variedad de sus talentos: cada uno posee un saber-hacer particular que va desde un aprendizaje adquirido en este terreno hasta una experiencia profesional de muchos años que, en cierto modo, se ha reciclado en este proyecto. Pero aunque todos encuentran su sitio y su utilidad en un conjunto tan diverso, unos pocos se destacan por el toque de belleza, el «plus» estético que han añadido a este espacio que, sin su creatividad y maestría, probablemente habría parecido menos brillante.

Ya en la fase de reconstrucción, María Paz de Andrés expresó su deseo de crear vitrales para las capillas de la isla. Esta artesana, atraída desde muy joven por las artes del dibujo y de la pintura, había estudiado en las escuelas de Artes y Oficios del distrito madrileño de Latina. Tras un primer periodo en Menorca, se formó en técnicas vidrieras, también en Madrid. Después, de forma autodidacta, aprendió la técnica del vidrio tallado (técnica de las lámparas Tiffany), que trasladó al vitral. Partiendo del diseño general, realiza un dibujo preciso de cada pieza, después selecciona el vidrio (color, textura, transparencia, etc.), numera cada pieza (a veces muy pequeña) que corta delicadamente y pule, antes de ensamblarlas y soldarlas con una malla de plomo. Esta tarea benedictina puede durar meses para un solo vitral, pero ella ha perdido la costumbre de contar las horas. Su trabajo ilumina y magnifica las capillas anglicana y católica, cada una con su propia sacristía, así como el pequeño oratorio de las monjas en el piso de arriba. Paz también es autora de otras obras ornamentales: un mosaico decorativo (sala de la Cámara de Comercio), un panel monumental que combina diferentes técnicas (en la boutique), los mosaicos de plantas para el departamento de Farmacia y de peces para el de Malacología. Según María Paz, «el sentimiento de belleza es algo que todo el mundo lleva dentro. Algunos lo guardan para sí. Otros sienten la necesidad de expresarlo, de un modo u otro«.

A principios de la década de 2000, la capilla católica presentaba un aspecto de total desolación. Esta capilla, construida a finales del siglo XVIII durante la dominación española de la isla (recuperada a los ingleses por el rey Carlos III), y dedicada a San Carlos Borromeo, parecía haber sido utilizada como cuartel por las hordas de Atila. Sólo los cuatro frescos de grisalla que adornan el techo habían sobrevivido, aunque muy dañados por la humedad que había reinado durante 40 años en un lugar abierto a los cuatro vientos. Uno de nuestros voluntarios, Toni Arcas, aceptó el reto de salvar estos frescos de una desaparición segura.

Licenciado en Bellas Artes y pintor, Toni trabajó como profesor y director en la Escuela de Arte de Menorca hasta su jubilación hace dos años. Su primera tarea fue arreglar la pintura para que el daño no se extendiera a todo el fresco. A continuación procedió a la restauración propiamente dicha, utilizando los métodos y técnicas pictóricas más adecuados. Para reconstituir el dibujo central, el pintor ha tomado como referencia fotos antiguas que mostraban los frescos en mejor estado de conservación: los cuatro evangelistas representados con sus atributos (águila, buey, león, ángel). En cuanto a la decoración que rodea a cada figura, es más o menos la misma para los cuatro frescos, y el que mejor se ha conservado sirve de referencia para el trabajo en los otros tres. Todo el proceso requiere una gran precisión, delicadeza y concentración. Por no hablar de que el pintor trabaja «a lo Miguel Ángel», de pie o contorsionado sobre un andamio, con el brazo constantemente levantado en un ejercicio difícil y agotador. Toni tampoco cuenta sus horas: calcula que el proyecto estará terminado para la primavera de este año. Una restauración larga, tan estupenda como inesperada. ¡Bien hecho, artista!

Por último, una tercera persona ha elegido, ya jubilada, otra forma de expresar su sentido de la belleza: reproducir todo el patrimonio histórico y arquitectónico de Menorca en maquetas de diversos tamaños. Esta es la inmensa tarea que se ha propuesto Toni Bagur, recogiendo todo lo destacable de la isla: molinos de viento, casas señoriales, monumentos, torres de defensa, «barracas de bestiar», la Naveta des Tudons, el Lazareto, la plaza d’Es Castell, el Castillo de San Felipe (¡en su totalidad!), el Hospital y la Basílica de la Isla del Rey, la iglesia de Sant Lluis, … y todos los edificios históricos que adornan las dos orillas del puerto de Mahón. Como dice Toni con modestia: «Todo lo que aprendí en la construcción, lo aplico simplemente aquí a mis modelos«. Pero hay que verle trabajar, en el silencio y la calma de su pequeño taller de Sant Lluis, para apreciar su destreza: rodeado de una panoplia de herramientas muy sencillas -una lima, unas puntas, una pequeña sierra muy fina- y de un material casi único, el marés, que sabe trabajar como un auténtico orfebre, hasta obtener, por ejemplo, pequeños elementos de 2 milímetros de grosor. Cada pieza está hecha totalmente a mano, pequeñas tejas y minúsculas ventanas, arcos y campanarios, con una precisión y perfección admirables. Algunas de estas deliciosas miniaturas se han instalado en la sala del Centro de Interpretación dedicada a los edificios históricos que bordean el Puerto de Mahón. Las demás, repartidas por las distintas salas, dan una idea lo más fiel posible de los edificios que componen el patrimonio arquitectónico de la isla: una contribución de primer orden para un mejor conocimiento del pasado de Menorca.

Lo que estos tres artistas-voluntarios tienen en común es el gusto por la belleza, la preocupación por el trabajo bien hecho, el dominio de técnicas complejas, el donativo ilimitado de su tiempo: todo esto lo comparten generosamente. Para deleite y asombro de los visitantes que acuden cada verano a reencontrarse con la historia de la isla.

Viviane PERRIER

Voluntaria

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Restaurar-reformar-reconstruir en la Isla del Rey

Miguel Sintes Arquitecto
Voluntario

Illa del rei
31/01/24

Tres palabras iguales escritas en castellano o en catalán, tres palabras discutidas y debatidas en el mundo del urbanismo y la arquitectura. Tres significados diferentes según la real academia de la lengua, que define la primera como: Reparar, renovar, o volver a poner algo en el estado o estimación que antes tenía, la segunda como: Modificar algo, por lo general con la intención de mejorarlo. Y la tercera: Volver a construir, pero esta tercera definición, tiene una segunda versión que dice: Unir, allegar, evocar recuerdos o ideas para completar el conocimiento de un hecho o el concepto de algo. A esta versión nos vamos a referir más adelante.

La letra R, como inicial de una idea, se ha vuelto viral en estos últimos años, Reducir, Reutilizar, Reciclar, Repensar, Resiliencia, Recuperar, etc. y parece que no sirven ya las tres enunciadas al principio, estas tres palabras que todos conocemos y que todos entendemos.

Pero mi escrito no va dirigido a la Real academia o a las redes sociales, que casi ya son mas importantes que la propia academia, mi escrito va dirigido a las personas que han dedicado mucho tiempo, en los que me puedo incluir en estos últimos años, a Reconstruir un patrimonio para «evocar recuerdos o ideas», si la segunda definición de Reconstruir en la que incluiría las otras dos Restaurar y Reformar que han sido y son la locomotora de cualquier Reconstrucción.

Quiero ser sincero y confesar que en un principio, por allá el 2015, cuando empecé mi aventura en la Isla del Rey de la mano de la Fundación, tenia ciertas dudas del como se estaba recuperando este patrimonio. Todo el mundo participaba aportando material, opiniones, ideas, algo increíble todos los domingos. Me costó un poco entenderlo, convencerme de algo, que en mi formación y manera de pensar encajara. Pero el tiempo suele dar la razón y analizando y dedicando el tiempo a pensar cada domingo, poco trabajo manual no lo niego, el valor social e histórico de la Isla del Rey supera cualquier concepto de disciplina académica.

Pero quiero insistir, me costó asumir la forma de restaurar sin una idea clara y única, me costó entender que se aportaran materiales y se colocaran a la manera de cada uno, me ha costado ver como se alteraban o añadían elementos arquitectónicos no originales, me ha costado ver el conjunto y no el detalle, en definitiva, que la realidad ha cambiado mi pensamiento, me siento decepcionado de no ser capaz de entenderlo al principio, pero feliz de comprenderlo ahora.

Proyectos realizados y proyectos en trámite, como -la rampa- que permitirá mejorar el acceso a personas con movilidad reducida, la colocación de un -ascensor- para poder visitar el interesante centro de interpretación del puerto de Mahón, la recuperación del antiguo sistema de recogida de -aguas pluviales-, la recuperación del- depósito de cadáveres-, el muelle sur, el muelle norte, el muelle oeste, en definitiva, que esto continua unos cuantos años más si llega la ayuda de la administración. No os alarméis, no es un dardo que he lanzado, porque la implicación del ayuntamiento de Mahón-Maó, del Consell Insular, del Govern autonómico y central es ya fundamental. Y alguien pensará que es lo mínimo que pueden hacer porque es de propiedad pública, y es verdad, pero están, ayudando en base a sus prioridades, y a esto hay que valorarlo muchísimo.

Volvamos al término Reconstruir. En el conjunto edificado de la isla del Rey le falta un trozo, un pequeño edificio derruido a principios de 1900, sin conocer el motivo, talvez un incendio, talvez un fallo estructural, no conseguimos saberlo, pero lo que si vemos son las imágenes, dibujos, cimentaciones, sótano, restos de muros, marcas en los muros del edificio principal, y un sinfín de datos que aseguran la existencia del edificio. Parece fue el albergue de personal sanitario, puede ser. Ahora se plantea su reconstrucción para valorar realmente la magnitud del conjunto del hospital. Reconstrucción parcial, que no total, por los restos que se conservan, pero el término correcto es Reconstrucción.

Y aquí empieza el debate técnico-cultural, opiniones para todos los gustos. Nadie posiblemente tendrá la solución perfecta, algunos querrán levantarlo miméticamente, otros esqueléticamente y otros no querrán ni planteárselo. Una decisión sin mucho consenso seguramente.

Repasando cartas de Restauro, revisando diferentes experiencias ejecutadas, leyendo artículos de diferentes profesionales, y escuchando opiniones de la gente en general, no hay ecuación por resolver.

Quien tomará la decisión y será capaz de convencer lo suficiente para que llegue a ejecutarse y como?, en estos momentos, no lo sé, pero deseo y espero que sea algún profesional de la arquitectura. Ahora ya estáis pensando que escribo todo esto porque me gustaría ser yo mismo, seguramente no pensáis mal, pero cualquier cosa puede pasar y solo pido que sea un profesional de la arquitectura.

La solución que puedo proponer la tenéis al final de este párrafo, como conclusión a las premisas que voy a exponer a continuación:

1-El valor arqueológico de un conjunto edificado a principios del siglo XVIII es la capacidad de construirlo en aquel momento con los materiales y herramientas que disponían.

2-Recuperar un volumen inicial, simétrico al existente, es recuperar la magnitud de lo edificado.

3-Darle un uso social, es volverlo a la vida, no vale que sea un mero objeto de contemplación.

4-La importancia del volumen supera el mimetismo formal de las fachadas, las fachadas deben dar respuesta al uso interior.

5-La estructura no debe condicionar las dimensiones de los espacios interiores. Estamos en otro momento de la historia y la tecnología.

Total que RECONSTRUIR:

«Unir, allegar, evocar recuerdos o ideas para completar el conocimiento de un hecho o el concepto de algo». Fácil no?

Miguel Sintes Coll

Voluntario

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De corsos y corsarios

Admiral Sir George Anson (1697-1762), Baron Anson of Soberton

Admiral Sir George Anson (1697-1762), Baron Anson of Soberton

Illa del rei
24/01/24

Bien sabemos que debemos el nombre a nuestros cercanos vecinos mediterráneos de Córcega, aunque la actividad se pierda en la noche de los tiempos y a lo ancho y largo de los siete mares. Algo de sus modos y maneras debió llegarnos, cuando en Menorca no somos ajenos a esta arriesgada, aunque también productiva actividad.

Toni Casasnovas que quiere tratar del tema en el Centro de Interpretación del Puerto de Mahón que crece en la Isla del Rey, nos ha metido el gusanillo de nuestros corsarios en el cuerpo, cuando nos llega una noticia impresionante ligada al tema. Se trata del inicio de publicación de los llamados «Prize Papers» documentos robados por corsarios británicos entre 1652 y 1815 que contienen entre otros miles de efectos, 160.000 cartas que nunca llegaron a su destino, muchas de las cuales aun sin abrir. Se trata de archivos personales de pasajeros, documentos de los propios barcos como sus cuadernos de bitácora, pasaportes, escritos oficiales, nombramientos, testamentos, objetos pequeños como joyas o muestras textiles. Estos «papeles» estuvieron depositados inicialmente en la Torre de Londres y posteriormente fueron trasladados a los Archivos Nacionales de Kew al suroeste de Londres, donde fueron desempolvados y descubiertos a partir de 2018. El proyecto «Prize Papers» está dirigido por la profesora Dogmar Freist experta en Historia Moderna de la universidad alemana de Oldenburg, doctorada en Cambridge. Opina que «este descubrimiento permite mirar la globalización, la expansión europea y el colonialismo desde la perspectiva de la vida cotidiana de hombres y mujeres e incluso niños». En lo de la globalización coincide con Ramón Tamames –«La mitad del mundo que fue España-cuando asegura que la española fue la primera durante varios siglos.

Los documentos se han conservado intactos dado que en aquel tiempo el papel se hacía con algodón. El proyecto de recuperación y digitalización está previsto que dure hasta 2037. Dada la cantidad de material de procedencia española, nuestra Embajada en Londres sigue atenta los trabajos. Por supuesto, testimonios entrañables de vidas separadas, de noticias alegres y tristes; de frustraciones y encuentros; pura vida. Un ejemplo: Francisca Muñoz escribe desde Sevilla en 1747 a su marido Miguel Atocha que se encontraba en México y le recrimina -¿es que allí no hay papel ni tinta?-no haber recibido contestación a sus cartas anteriores, sospechando un abandono, sin saber que estas a lo mejor andaban ya amontonadas en la Torre de Londres.

Para los voluntarios de la Isla del Rey especialmente entre los británicos, hay una referencia de esta crónica, de gran significado.

Entre los miles de barcos capturados en 150 años de guerras-se habla de 35.000 – se encontraba el «Nuestra Señora de Covadonga» botado en Cavite, que operaba como «galeón de Manila» entre Acapulco y la capital filipina, transportando plata y 533 personas a bordo (223 tripulantes, 43 soldados y 264 pasajeros) . Fue atacado a mediados de 1743 sobrepasadas las Islas Marianas en plena Guerra del Asiento (1739-1748) por el HMS «Centurión» de 60 cañones, 44 metros de eslora y 14 de manga al mando del comodoro británico, George Anson.

Por casualidades de la Historia, un descendiente del Comodoro que lleva su mismo nombre y apellido, ha sido y es uno de nuestros mejores apoyos en la reconstrucción del Hospital Naval británico de 1711. Es una especie de retorno moral de una persona a la que respetamos y queremos, desde luego no responsable de que su antepasado nos hiciera la guerra con el corso, allá por el otro lado del mundo, obedeciendo a la Corona de Londres.

¡Son estas bellas historias que enriquecen nuestra vida diaria! Porque en cada voluntario hay una especie de corso que rapiña lo que puede donde puede, al mismo tiempo que ofrece lo mejor de si mismo en beneficio de la comunidad, esta que conformamos todos.

Luis Alejandre Sintes

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Diez años de seguimiento de la temperatura del agua en los ecosistemas litorales de Menorca

Diez años de seguimiento de la temperatura del agua en los ecosistemas litorales de Menorca

Illa del rei
22/01/24

La Estación de Investigación Jaume Ferrer completa el décimo año de registro continuo de la temperatura del mar a distintas profundidades en las dos Reservas Marinas de la Isla.

El cambio climático es un problema global que afecta a todas las regiones del planeta. No obstante, algunas de estas regiones pueden verse afectadas de manera más severa que otras, como es el caso de la cuenca mediterránea. Informes recientes apuntan a que el Mediterráneo, al ser un mar semicerrado, podría estar calentándose hasta un 20% más rápido que la media mundial. El calentamiento global representa, por tanto, una amenaza más para este mar que ya está experimentando un deterioro importante debido a fuertes presiones antropogénicas, como la sobrepesca, la destrucción de los hábitats marinos o la contaminación.

Entre los efectos relacionados con la «tropicalización» del Mediterráneo se encuentran, por ejemplo, el incremento en la frecuencia e intensidad de las olas extremas de calor, generalmente relacionadas con mortalidades masivas de diversos organismos marinos, los cambios en la distribución, crecimiento y patrones reproductivos de las especies autóctonas o la aparición de nuevas especies exóticas, mejor adaptadas a climas cálidos y que podrían llegar a desplazar a las especies locales. Estos efectos suponen una transformación de los ecosistemas marinos tal y como los conocemos hoy en día.

Por su situación geográfica, el Mar Balear constituye un magnífico caso de estudio sobre los efectos del cambio climático en los ecosistemas de la cuenca mediterránea occidental. Actualmente, las Islas Baleares participan en la red internacional T-MedNet (www.t-mednet.org) con cinco estaciones de recogida de datos: una en Ibiza, dos en Cabrera y dos en Menorca. Esta red integra los registros de temperatura a diferentes profundidades de más de 70 localidades repartidas a lo largo de todo el Mediterráneo y facilita el intercambio y el análisis de los datos entre la comunidad científica. La colaboración internacional en este ámbito resulta fundamental, ya que permite contrastar los registros de temperatura a diferentes escalas espaciales.

Desde 2014, la monitorización de las dos estaciones de Menorca forma parte de un programa de seguimiento de la Estación de Investigación Jaume Ferrer, encargada de realizar el mantenimiento de los sensores de temperatura y la descarga y actualización de los datos recogidos. Los sensores, programados para registrar un dato de temperatura cada hora, se encuentran fondeados a intervalos de cinco metros desde la superficie hasta la cota de 25 metros de profundidad en Illa de l’Aire y de 40 metros en Illa de Porros. Ambas localidades son actualmente reservas marinas que cuentan con una gestión dirigida a minimizar otros factores de impacto sobre los ecosistemas marinos, por lo que resultan idóneas para evaluar los efectos del cambio climático evitando las posibles sinergias que podrían producir dichos factores. Asimismo, las dos áreas marinas protegidas son objeto de diversos estudios científicos, que se ven beneficiados al contar con un registro de temperatura de alta resolución que facilita poder identificar las posibles causas de los cambios ecológicos observados.

Los datos de temperatura registrados durante los últimos diez años en ambas localidades de Menorca son de acceso abierto en el Visor de la Base de Datos de la Estación Jaume Ferrer (www.ba.ieo.es/eijf) y en la página web de T-MedNet. Este registro de temperatura de toda la columna de agua permite describir las características base del entorno marino de la isla (temperaturas máximas y mínimas, diferencias térmicas en profundidad, estratificación de la columna de agua en los meses de verano, variabilidad interanual de la capa de mezcla, etc.), así como detectar anomalías térmicas en determinados años.

Un ejemplo de estas anomalías son las sufridas en las aguas costeras menorquinas durante los veranos de los dos últimos años. En 2022 se registraron temperaturas máximas que superaron los 29°C desde superficie hasta la cota de 20 metros. Además, la temperatura promedio se mantuvo por encima de los 27°C durante más de 50 días del año en estos primeros 20 metros de la columna de agua, y hasta 70 días en la capa más superficial. La anomalía sufrida en 2023 no fue tan severa como la del año anterior, aunque igualmente se alcanzaron valores máximos superiores a 29°C en los primeros 10 metros de profundidad y se mantuvieron temperaturas medias por encima de los 27°C durante más de 40 días del año.

Este límite de temperatura de 27°C está considerado como un umbral fisiológico crítico para la supervivencia de determinados organismos marinos, principalmente especies sésiles que viven fijas al sustrato como corales, gorgonias, esponjas, moluscos, algas o briozoos. Aquellos años en los que se supera dicho umbral durante periodos prolongados suelen ir asociados a eventos de mortalidad masiva de muchas de estas especies, como los que ya se han observado con anterioridad en diferentes puntos del Mediterráneo occidental.

El monitoreo de las variables ambientales es, por tanto, una herramienta muy útil a la hora de evaluar el estado de conservación de los ecosistemas marinos y las condiciones a las que se han adaptado, explicar algunos de los cambios detectados y modelizar los escenarios futuros de cambio climático. De hecho, el seguimiento en continuo de la temperatura se está ampliando a otras variables ambientales, como la intensidad y frecuencia de las corrientes dominantes, mediante la instalación de correntómetros autónomos fondeados a diferentes profundidades. El objetivo es aumentar el conocimiento de las características ambientales y facilitar la interpretación de los resultados observados en los diferentes estudios que se realizan actualmente en las dos reservas marinas de Menorca.

Juancho Movilla.

Técnico de la Estación Jaume Ferrer, Centre Oceanogràfic de Balears (IEO, CSIC)