Vivian Perrier
Vivian Perrier

El Mariscal de Richelieu en Menorca: una persona singular

El Mariscal de Richelieu en Menorca: una persona singular

Illa del rei
02/04/2026

El 12 de mayo de 1756, el duque de Richelieu, mariscal de Francia muy famoso en Menorca, escribió desde Mahón una carta dirigida a un destinatario desconocido (del que nunca se hace mención). Esta carta acompañaba al fondo Iturriaga-Barbat, compuesto principalmente por antiguas cartas de navegación y grabados de la época. Este legado, depositado en la Isla del Rey, será objeto de una prometedora exposición futura.

Richelieu reprende a un oficial encargado del correo, que debía entregar a un caballero francés, el Sr. de Cayro, miembro de la corte de España (el rey reinante es Fernando VI, hijo de Felipe V, segundo rey de España de la dinastía de los Borbones-Anjou, bisnieto de Luis XIV), una carta en la que se mostraba preocupado por las consecuencias de la cuarentena impuesta a la flota francesa, inmovilizada a las afueras del puerto de Mahón, situación que complicaba las operaciones militares. Sin embargo, para gran descontento de Richelieu, este destinatario desconocido no ejecutó la orden del mariscal: nunca entregó dicha carta al Sr. de Cayro. Richelieu redacta, por tanto, esta nueva misiva ordenando a su destinatario que entregue sin demora la primera carta al Sr. de Cayro, con la esperanza de que, gracias a su influencia, este irritante problema de la cuarentena se resuelva rápidamente.

La carta de Richelieu, sin duda autógrafa, que tenemos ante nosotros está fechada, por tanto, el 12 de mayo.

Ahora bien, el 11 de mayo se desplegó la primera batería de morteros frente al fuerte de San Felipe. Richelieu está preocupado porque teme la llegada de la flota británica y las obras se están retrasando debido entre otros a la naturaleza muy rocosa del terreno. Y como la flota francesa (12 buques y 7 fragatas de guerra, más 180 navíos mercantes, fletados para tal fin) se encuentra estacionada relativamente lejos de la entrada del puerto, esta situación complica los preparativos del asedio, ya que los hombres y el material permanecen a bordo de los buques y no es posible desembarcarlos. Tiene motivos para preocuparse, pues el almirante Byng llegará con su flota unos días más tarde, el 19 de mayo, para prestar apoyo al gobernador Blakeney, atrincherado con sus tropas en el fuerte de San Felipe.

Otro ejemplo que demuestra que este bloqueo pone trabas a los planes franceses y complica las operaciones en tierra y en el mar: tras permanecer en Ciutadella hasta el 24 de abril, el almirante de la Galissonière se acercó al puerto de Mahón (probablemente por el lado de la isla de l’Aire). Con el fin de reforzar sus tripulaciones, pidió a Richelieu que le proporcionara hombres. El mariscal le envía 13 compañías de refuerzo (una compañía = unos 150 hombres), pero, al ir a bordo de frágiles tartanas, solo tres de ellas logran reunirse con los buques de guerra. Las demás, zarandeadas por un mar embravecido, se ven obligadas a dar media vuelta. Para colmo de mala suerte, otras tres, que se habían desviado, son capturadas por los ingleses que se acercan… Sin embargo, la batalla naval que tendrá lugar el 20 de mayo será ganada por la flota francesa.

El duque de Richelieu nació en 1696: por lo tanto, ya había cumplido los 60 años cuando se produjo la toma de Menorca. Descendiente de una ilustre familia, cuyos miembros solo hacían carrera en la Iglesia o en el ejército, era bisnieto del famoso cardenal de Richelieu, quien, por su parte, acumulaba tres «estados»: el clero, la política (fue el principal ministro del rey Luis XIII) y el ejército (dirigió el asedio de La Rochelle, ciudad protestante, en 1627). La conquista de Menorca, concluida con el asalto al fuerte de San Felipe el 28 de junio de 1756, aumenta aún más la gloria del mariscal: la noticia da lugar, de hecho, a grandes festejos con fuegos artificiales en París. La opinión pública acoge con entusiasmo esta victoria como una revancha por los ataques de la Royal Navy contra los buques franceses en tiempos de paz.

Este singular personaje representa a la perfección el brillante hombre de la corte de Luis XV : aunque era sin duda un buen estratega, encarnaba sobre todo al gran señor fastuoso, derrochador y libertino, el «favorito de la corte» en su juventud. Amante de las mujeres – que le correspondían-, coleccionaba conquistas amorosas además de sus tres matrimonios. Pero también era miembro de la Academia Francesa, fundada por su famoso tío-abuelo, él, que solo escribía cartas. Nombrado gobernador de Guyena en 1758 tras la toma de Menorca, descubre y aprecia los vinos de Burdeos, que introduce en la corte en una época en la que solo se bebía borgoña o champán… Este vino fue llamado por los espíritus burlones de la época «la tisana del mariscal». Según la historia —¿o la leyenda?—, fue su cocinero quien inventó la salsa «mahonesa», inspirada en el alioli local, para celebrar su victoria sobre los ingleses. Hombre ingenioso, amante de las ocurrencias y dotado de una agudeza verbal que divertía a su entorno, respondió lo siguiente al gobernador inglés Blakeney, quien le preguntaba por el desembarco de sus tropas en Menorca: «Acabo de recibir su carta del 22 [de abril] relativa a mi llegada a la isla de Menorca y a las intenciones que pudiera tener. Puedo asegurar a Su Excelencia que son exactamente las mismas que las de las escuadras de Su Majestad Británica con respecto a nuestros buques franceses» (1), frase irónica para expresar con elegancia su deseo de venganza contra un rival histórico. Por último, tras su victoria de junio de 1756, Richelieu es descrito por los poetas de la época como un «buen amante, buen guerrero», como un soldado que «toma un fuerte como el corazón de una doncella». El mito de la «guerra de encajes», en la que aún prevalecían el respeto al adversario y una relativa humanidad, pertenece a una época hoy ya muy lejana…

Viviane PERRIER

Voluntaria

(1) F. HERNANDEZ SANZ, Sobre enterramientos de soldados franceses en las Islas Baleares (Revista de Menorca – Mayo de 1930)

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La vacuna de Jenner: Menorca como puente internacional para el conocimiento científico

Luis Jordán
La vacuna de Jenner: Menorca como puente internacional para el conocimiento científico

Illa del rei Menorca
17/04/26

Los voluntarios de las salas de farmacia y del jardín de plantas medicinales del Hospital de la Isla del Rey, en nuestro empeño por conservar y difundir el patrimonio histórico y botánico que forma parte de la identidad de nuestro territorio, participamos activamente en el Itinerario Europeo de Farmacias Históricas y Jardines de Plantas Medicinales. Esta red internacional promueve el conocimiento del legado sanitario y científico a través de espacios históricos que han sido clave en la evolución de la medicina.

Uno de los encuentros más relevantes de este itinerario es el foro anual Aromas Itinerarium Salutis, que reúne a especialistas e instituciones de distintos países. En su edición de este año, bajo el lema «Objetos de farmacia: un puente internacional para la ciencia, la cultura, los estudios y la difusión del conocimiento científico y humanístico», hemos sido invitados a participar. El encuentro tendrá lugar los días 16 y 17 de abril en Kaunas (Lituania), y en él presentaremos un episodio especialmente significativo de nuestra historia: la introducción de la vacuna de Edward Jenner en Menorca.

La historia sanitaria de la isla posee una relevancia notable dentro de la circulación internacional del conocimiento médico, aunque con frecuencia pasa desapercibida. Sin haber sido escenario de grandes descubrimientos, Menorca desempeñó, sin embargo, un papel esencial como puente entre territorios, facilitando la llegada temprana de innovaciones sanitarias.

A comienzos del siglo XIX, la isla se encontraba bajo dominio británico. El breve periodo comprendido entre 1798 y 1802 estuvo marcado en Mahón por un intenso tránsito de tropas y embarcaciones en el contexto de las guerras europeas. Fue precisamente en este marco donde llegó al Hospital Militar de la Isla del Rey uno de los avances más trascendentales de la medicina moderna: la vacuna contra la viruela desarrollada por Edward Jenner (1749–1823).

La introducción de esta técnica preventiva, impulsada por médicos británicos, convirtió a Menorca en el primer territorio donde se aplicó la vacunación, adelantándose a otras regiones del actual Estado español. Este hecho sitúa a la isla en una posición destacada dentro de la historia de la salud pública, al haber participado de manera temprana en una de las estrategias más eficaces para combatir enfermedades infecciosas.

La presencia de profesionales sanitarios británicos no solo facilitó la adopción de la vacunación, sino que también contribuyó a la difusión de otros avances terapéuticos.

Entre ellos destaca el uso de la quinina para el tratamiento del paludismo, promovido por el médico escocés George Cleghorn (1716–1789), cuya obra tuvo una gran influencia en la práctica médica local. Estas innovaciones, integradas en la actividad cotidiana del hospital, ponen de relieve el papel fundamental de los profesionales sanitarios como transmisores de conocimiento científico.

El caso menorquín ilustra cómo un enclave insular, situado en una encrucijada geopolítica del Mediterráneo, pudo convertirse en un nodo temprano de modernización sanitaria. La medicina actuó así como un vehículo de intercambio no solo científico, sino también cultural, contribuyendo al progreso de la salud pública y al fortalecimiento de redes internacionales de conocimiento.

Hoy, desde la labor de recuperación histórica y divulgativa que se lleva a cabo en el Hospital de la Isla del Rey, este legado cobra un nuevo sentido. Recordar episodios como la llegada de la vacuna de Jenner no solo permite poner en valor nuestro pasado, sino también comprender mejor el presente y reforzar la importancia de la cooperación internacional en el ámbito de la salud.

Bibliografía Enciclopedia de Menorca, Tomo 13, Historia de la Medicina, Cap. 5: La vacuna de Jenner en Menorca.

Hernández Mercadal, R. (1814). Observaciones históricas del origen, progreso y estado actual de la vacuna en Menorca.

Luis Jordán García.